CIENCIA INTERNACIONALES

CARRERA CONTRARELOJ PARA DESCUBRIR COMO REACCIONA EL CORONAVIRUS ANTE LOS CAMBIOS DE ESTACIÓN

Un grupo de investigadores analiza si el calor, la humedad y los microclimas como oficinas tienen impacto en la propagación del virus.

Una de las grandes incógnitas que plantea el coronavirus es cuál será la reacción del Covid-19 frente a los cambios de estación. Mientras algunos epidemiólogos consideran que el clima cálido puede frenar su propagación, otros insisten en que no existe evidencia que avale esta teoría.

Para responder a estos interrogantes, un equipo de físicos está analizando cómo reacciona al calor y esperan lograr una conclusión definitiva en los próximos días.

La creencia de que el aumento de temperatura ayuda a contener su propagación no tiene fundamento y puede ser contraproducente al crear una falsa sensación de seguridad, indicó la Organización Mundial de la Salud (OMS​). Mientras que epidemiólogos de los centros de control de enfermedades de Europa y EE.UU. no descartan que el virus tenga una estacionalidad como el de la gripe.

Para abordar al problema desde un ángulo diferente, la National Science Foundation (NSF) otorgó a un equipo de físicos astronómicos de la Universidad de Utah la beca Rapid Response Research (RAPID) que se reserva para crisis políticas o sociales apremiantes y requiere, a cambio, una respuesta rápida de los investigadores.

Así, con un ojo en el segundero y otro en su pantalla, Michael Vershinin y Saveez Saffarian del Departamento de Física y Astronomía de la Utah comenzaron a estudiar la estructura del SARS-COV-2, (inicialmente llamado 2019nCoV), que provoca el Covid-19.

Los investigadores recurrieron al genoma del SARS-COV-2 completamente secuenciado que se publicó en enero y se centraron en los genes responsables de la integridad estructural del virus.

Para llevar adelante el experimento, crearon partículas de coronavirus sintéticas individuales sin un genoma, lo que garantiza que el virus sea incapaz de infección o réplica.

“Estamos haciendo una réplica fiel del empaque del virus que mantiene todo unidos en su interior. La idea es descubrir el mecanismo que logra que este virus se desmorone, qué lo hace funcionar, qué lo hace morir“, advierte Vershinin. “Esta no es una vacuna. No resolverá la crisis, pero con suerte informará las decisiones de política en el futuro”, aclaró.

El siguiente paso es probar cómo su estructura es capaz de resistir los cambios en la humedad y la temperatura y en qué condiciones el virus se desintegra.

Los resultados, que estarán disponibles a corto plazo, ayudarán a los funcionarios de salud pública a comprender cómo se comporta el virus en diversas condiciones ambientales, incluso en las estaciones cambiantes como otoño y primavera y en microclimas como las oficinas con aire acondicionado.

coronavirus

Algo que llamó la atención del equipo es que jamás en la historia de la ciencia hubo tanta información circulando sobre un virus como este. Sin embargo, se desconocen mecanismos clave como si la gente que no presenta infección leve puede contagiar a otros. Tampoco cuál es su tolerancia al calor.

Al reportarse los primeros casos del coronavirus, Vershinin y Saffarian se sumergieron en la literatura científica para acopiar información sobre el corona y los virus relacionados, como la gripe. Se dieron cuenta de que muchos estudios observaron la propagación de la gripe a nivel epidemiológico.

Sin embargo, hay menos respuestas sobre cómo el clima y las condiciones específicas afectan una sola partícula de virus. Ambos investigadores aportan décadas de experiencia trabajando en la nanoescala.

La especialidad de Vershinin lab es utilizar pinzas ópticas, una herramienta que le permite sondear moléculas individuales de unos pocos átomos de ancho.

“El coronavirus se propaga de manera similar al virus de la influenza: a través de pequeñas gotas de moco suspendidas en el aire. La idea predominante es que los virus pierden poder de infección cuando las partículas van deteriorando su integridad estructural. La física de cómo evolucionan las gotas en diferentes condiciones de temperatura y humedad está relacionado con su grado de infección”, explica Saffarian.

Pero, ¿qué ocurre si el virus no se comporta como la influenza? Los expertos creen que podríamos estar lidiando con tasas de infección que permanecerían altas durante todo el año.

Los coronavirus reciben su nombre debido a los picos que sobresalen de sus membranas, que se asemejan a la corona del sol. Pueden infectar tanto a animales como a humanos y causar enfermedades del tracto respiratorio.

El virólogo Jeremy Rossman -en un artículo para The Conversation Reino Unido- explica que aún no se sabe qué efecto tiene la temperatura en este virus. Sugiere, además, que el factor estacional puede no ser relevante en una pandemia, debido a la transmisión entre los hemisferios del planeta.

Uno de los escasos estudios descubrió en 2007 que el virus de la gripe se transmite mejor en condiciones de poca humedad y baja temperatura. Otra posible explicación es que la radiación solar ultravioleta daña los virus, de manera que resisten menos tiempo al aire libre en verano. Una tercera posibilidad es que en invierno los ciudadanos pasan más tiempo en lugares cerrados que favorecen los contagios.

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